Claves para conectar con tus “superpoderes”: todo sobre las fortalezas personales

“Todo gran poder implica una gran responsabilidad”. Esta frase de “Spiderman”, que vi con mi hijo el otro día, llamó mi atención. Y empecé a pensar en el significado de la palabra poder. Pensé que solemos asociar el poder a conceptos como el dinero, la autoridad o la fuerza y que, en realidad, el vocablo procede de la raíz etimológica potēre. Poder nos habla de una posibilidad, de la potencialidad que impulsa algo a desarrollarse en toda su plenitud. Nos habla de capacidad. De lo que puede ser y a veces no es.

Una semilla tiene el poder de convertirse en un árbol, aunque no todas lo consiguen.

Pensé que, a veces, el poder nos asusta. Porque implica responsabilidad. Responsabilidad y valentía para escarbar en aquello que me limita y me duele. Responsabilidad y tiempo para saber qué es eso que me hace único y poder integrarlo. Pensaba en nuestro poder como adultos, como padres, madres y profes, sobre los niños que educamos y sobre la sociedad que podemos llegar a ser. Me pregunté si los profes son conscientes del gran poder que tienen y si trabajan para empoderarse y empoderar al alumnado. Si se aventuran cada día o, cada pocos, en la magia de la introspección.

Y es que, conocerse a uno mismo es poder, el poder de reconocer la posibilidad de influir en la propia existencia para cambiarla.  Es conectar con nuestras fortalezas y alinearnos con ellas en cada decisión tomada para vivir de una forma más plena. A eso se le llama empoderamiento.

Conectar con nuestros superpoderes y también con nuestros puntos débiles. Porque, si trabajas y vives con niños, sabes son un auténtico detector de autenticidad. Y de vulnerabilidad. Nada escapa a la lupa sin filtro de un niño, si no te crees lo que les cuentas, si no vibras en autenticidad, ellos lo perciben. Y te lo hacen saber. Y te cuestionan. Frente a una clase esa sensación se multiplica por 27.

Un grupo de niños escaneando a su profe no empoderado.

Solo quién ha estado en un aula sabe a lo que me refiero. Si no has atendido a ese niño que llevas dentro, ten por seguro que ellos lo van a detectar. Y van a hacer todo lo posible por sacarlo a jugar. Que tú respondas o reacciones ante la provocación o el cuestionamiento de un niño va a tener que ver con lo bien o lo mal que te lleves con ese otro que llevas dentro. 

Nunca fui una persona convencional. Provenir de una estirpe de “aconvencionales” influye. Mi padre habla con los animales, hace perchas con ramas y cuelga relojes de cuco de los árboles. Mi madre baila durante los anuncios. Cualquier anuncio. En realidad baila casi todo el tiempo.

Hubo una época de mi vida en la que renegué de lo que era para intentar encajar. Con el tiempo descubrí que ese frikismo mío era mi gran superpoder, el que me ha ayudado a conectar con los chavales en situaciones complicadas a lo largo de mi carrera de las formas más extrañas: les he escrito cartas a mis alumnos, les he invitado a dar la clase en el patio antes de que la era-covid lo normalizara, he entrenado a mi perro para poder llevármelo de co-ayudante, hemos hecho relajación en el gimnasio antes de que el mindfulness estuviera de moda (ganándome el 1º puesto de hierbas del insti), les he hablado de la posición de la tabla durante una evaluación para quitarle hierro al momento-test y que el niño salga de mi despacho, no flotando, pero al menos mejor de lo que entró. Les he ayudado a gestionar el nerviosismo conectando con su cuerpo (que se nos olvida que forma parte de nosotros). Y eso no significa que lo que sea válido para mí tenga que serlo para cualquier persona, solo que es algo que me funciona porque conecta conmigo de una manera natural. Con mi esencia y lo que mejor se me da, con mis fortalezas.

Conecta con mis grandes superpoderes: el disfrute de la belleza (sobre todo en lo natural), la creatividad, el optimismo, la perspectiva para ver las cosas desde distintos puntos de vista, la búsqueda del sentido y la trascendencia. Ver la luz en los demás. Saber de esta luz y alinearme con ella procede de un momento de mi vida en el que todo estaba oscuro a mi alrededor. Y es que nada nos enseña más de nosotros que nuestra sombra.

Y tú, ¿qué sabes de tu luz?

Hoy te invito a bucear en lo profundo y a conectarte con eso que te hace único. Descubrir quién eres. Porque solo desde el ser podemos vibrar en autenticidad. E inspirar a otros. Lo impostado y copiado, lo no sentido, se nota. Para ello, primero voy a pedirte que cierres los ojos y evoques a tu profesor favorito. Probablemente fue uno de los que más aprendiste. Y, aunque no sepas explicar muy bien por qué lo era, seguro que te hacía sentir bien contigo mismo. Te hacía brillar. Un poco como cuando te enamoras, ¿no es cierto? Te conectaba con tus fortalezas y seguramente él o ella estaba muy bien conectado con las suyas propias.

No me voy a detener mucho en lo que todos sabemos ya, gracias a la neurociencia, que aprendemos más y mejor cuando nos emocionamos. Cuando vibramos en armonía con el otro. Vemos en los demás lo que llevamos dentro, no podemos ver lo bueno del otro (de tus alumnos, tus hijos, de tu pareja o de tu suegra) si no vemos todo lo bueno que hay en nosotros mismos. Por eso es importante pararnos a tomar consciencia COTIDIANA (que no vale hacerlo de uvas a peras) de tus superpoderes.

Es posible que no sepas que los tienes porque quizá creas que no son nada extraordinario, porque es algo que haces de forma natural desde siempre. Quizá nunca le habías dado importancia a que mucha gente no es capaz de ver la belleza a su alrededor y para ti es algo muy normal, que haces a diario. O puede que se te de bien escuchar, observar, mediar, tener flexibilidad a la hora de enfocar un problema… Todo eso son fortalezas que debemos utilizar. Por nuestro bien y por el de las personas que nos rodean.

¿Qué son las fortalezas personales? Para Govindji y Linley (2007) son las capacidades naturales que energizan a las personas y que les permiten expresarse de forma auténtica. El psicólogo norteamericano Martin Seligman , en su la Tª del bienestar, definió una serie de fortalezas y las clasificó en cinco categorías.

✩ SABIDURÍA Y CONOCIMIENTO:

  • Creatividad /originalidad. Si disfrutas haciendo las cosas a tu manera y esa manera no es la manera en que suelen hacerse normalmente.
  • Curiosidad. Si te encanta descubrir e investigar nuevos temas de interés y, seguramente, disfrutabas registrando los cajones en casa de tu abuela.
  • Apertura de mente. Si eres de los que practican el pensamiento crítico y no opinan a la ligera, sino de una forma sustentada y suficientemente razonada.
  • Amor por el conocimiento. Si eres de los que siempre tienen un libro, un curso o un podcast entre manos (u oídos), si el deseo de aprender se apodera de ti.
  • Perspectiva. Si eres de las que suele levantarse de la silla para ver el problema desde distintos ángulos, si tus amigas recurren a ti para que les prestes tu foco cuando discuten con su pareja, es que tu sabio y flexible punto de vista es uno de tus superpoderes.

✩ CORAJE:

  • Valor. Si eres de los que saben defender tu postura sin apenas despeinarse. Todo un arte.
  • Persistencia. Si no eres feliz del todo hasta que no acabas lo que has empezado. Y a es que a voluntad, no te gana nadie.
  • Integridad. Si se te ponen las manos frías cuando mientes, si prefieres dormir bien por las noches a falsear la declaración de la renta es que la autenticidad y la honestidad rigen tu vida.
  • Vitalidad. Si eres de los que reparte energía, que es mucha y entusiasta, en cada cosa que haces.

✩ HUMANIDAD:

  • Amor. Si eres de las que cultiva y cuida las relaciones que conforman tu jardín. Y disfrutas haciéndolo porque te gusta sentirte vinculado.
  • Amabilidad. Si te gusta cuidar y poner en práctica tu atenta y natural forma de ser.
  • Inteligencia social. Si eres capaz de ponerte en el lugar del otro se llama empatía y es que tienes muy desarrollada tu inteligencia social.
  • Justicia. Si aplaudes, fomentas y actúas de una forma que no solo te beneficia a ti sino a toda la sociedad, si valoras la rectitud y el respeto a los derechos de los demás tanto como los tuyos propios.
  • Civismo. Si eres capaz de tener un papel en la mano 20 minutos hasta encontrar una papelera es que practicar una ciudadanía saludable se te da bien y te hace sentir bien.
  • Imparcialidad. Si tratas a todos de la misma manera, sin favoritismos, das las mismas oportunidades y no te dejas llevar por sentimientos personales a la hora de tomar una decisión que no debe implicarlos.
  • Liderazgo. Si mueves a la gente que te rodea y la mueves bien, haciendo que las relaciones entre ellos sean armónicas y sacando lo mejor que llevan dentro.

✩ TEMPLANZA:

  • Humildad. Si reconoces tu condición de humano e imperfecto sin dramas y estando muy en la tierra (¿sabes que humildad procede del latín “humus” que significa, precisamente eso, tierra?
  • Prudencia. Si la discreción, el tacto y la cautela son tus fuertes.
  • Autorregulación. Si tienes capacidad para autocontrolar tus impulsos y gestionar tus emociones.
  • Compasión y perdón. Si eres capaz de comprender a las personas, conectas fácilmente con el perdón y pasas página rápido después de una ofensa.

✩ TRASCENDENCIA:

  • Gratitud. Si eres consciente del regalo de la vida. O de un café sin prisas mirando por la ventana.
  • Optimismo. Si ves el lado bueno de las cosas y obtienes de la adversidad un aprendizaje.
  • Sentido del humor. Si cultivas el gusto por la risa y sabes sacarla aunque se te derrame el café.
  • Disfrute de la belleza. Si eres de las que flipan con cada atardecer o te emocionas durante un concierto es que tienes subida la fortaleza de asombrarte ante la maravilla del mundo y el disfrute de la belleza.
  • Sentido /propósito. Si ves sincronías en lugar de coincidencias, si hasta la forma en la que caen las acelgas tiene un mensaje del universo para ti, es porque le ves un sentido de trascendencia a la vida.
Luz y oscuridad entremezcladas. Komorebi o los rayos de sol filtrándose a través de las hojas. Los japoneses tienen un sentido de la belleza y la conexión con el asombro muy desarrollado y esto se refleja en su lenguaje.

Lo que vamos a hacer es encontrar un espacio y un tiempo para reflexionar acerca de nuestras fortalezas y conectarnos con ellas. Con el ejercicio de escritura balsámica de hoy te propongo que elijas del listado de arriba seis de esas fortalezas con las que te sientes más conectado y expliques por qué. Y de esas seis, elijas tres.

Trata de evocar, para hacerlo, cuáles son las tareas con las que más disfrutas en el trabajo, tus actividades favoritas fuera de él, aquellas cosas que se te dan genial de una manera natural. Pueden ser cosas que, aparentemente, creas que no tienen mucha importancia, quizá eres la persona que siempre se encarga del regalo en tu grupo de whatsap, o la que monta las mejores cenas, la que hace las mejores presentaciones de power point, la que anima el cotarro con sus canciones inventadas o la que hace los mejores pasteles. Qué es eso que, cuando lo haces, las horas te parecen minutos.

Por último, toma conciencia de lo que sueles hacer en tu día a día que te conecta con esas fortalezas. Observa si en tu trabajo puedes desarrollarlas o están totalmente frustradas. Busca la manera de alinear tu vida con ese poder interior. Por ejemplo, si descubres que la amabilidad y el cuidado a los demás es uno de tus fuertes y no tienes una profesión asistencial como la de enfermería, sino que eres contable, quizá podrías hacer un voluntariado que activara esa fortaleza.

Escribir conecta de forma natural con mi sentido de trascendencia y gratitud. Las horas me parecen minutos y la silla más incómoda se convierte en un sillón orejero.

Algunas pistas que pueden ayudarte para saber si es una verdadera fortaleza:

❂ Cuando la pones en práctica te sientes auténtico, sientes que algo muy tuyo, que forma parte de ti, por eso te sale de manera natural.

❂ Sientes entusiasmo cuando hablas de ello, te emociona y transmites esa emoción.

❂ Lo aprendes con facilidad.

❂ Buscas proyectos personales o actividades en torno a ello, buscas la forma de utilizarlo.

❂ Cuando la utilizas sientes alegría, te vitaliza, no te agota.

Comprobarás que, una vez empiezas a conocerte, te resulta más fácil conectar con la fortalezas de los demás y esto, para un docente, es fundamental. Profundizar en el conocimiento de tus alumnos, saber qué les mueve y con qué vibran, es la clave para mantener encendida su motivación. Esto no significa que todo lo que vayan a hacer en el aula tenga que estar, necesariamente, alineado con sus fortalezas, pero sí que debemos dejar espacio para que puedan aflorar. Para que puedan desarrollarlas cada día. Para que estén deseando volver al cole. Para que elijan un itinerario formativo acorde a lo que son.

Cuando pensamos en alguien poderoso solemos atribuirle, automáticamente, una cierta invulnerabilidad. Pero los mejores superhéroes son aquellos que se caen y se levantan. Pocos saben que, en realidad, han forjado sus poderes nadando en lo profundo y a contracorriente. Y escalan paredes de escepticismo y obsolescencia ajena porque lo sienten dentro y lo vibran. Muchos de estos superhéroes son profes, yo los veo a diario. Algunos hacen Geniallys maravillosos, otros cuentan cuentos o le dicen a un alumno revoltoso “me gustas”, aumentando las posibilidades de convertir a ese niño, a su vez, en un super héroe también. Stan Lee, con el que me despido hoy, dibujaba cómics. Cada uno de ellos es único y diferente a los demás y todos tienen una cosa en común: están alineados con sus fortalezas.

“Si realmente crees en algo, inténtalo. Solo puedes dar lo mejor de ti cuando haces lo que realmente quieres hacer”. Stan Lee. Creador de Spiderman.

2 comentarios de “Claves para conectar con tus “superpoderes”: todo sobre las fortalezas personales”

  1. Gracias lady pajaro!!! Me ha encantado tu artículo. Cuanta autenticidad se desprende. Me inspiran tus palabras!!!
    Con tu permiso comparto con profes.
    Gracias, gracias, gracias!!!
    Un abrazo virtual!!!
    Feli

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