Maltrato: claves para entenderlo y ayudar a prevenirlo entre los más jóvenes

Cierra los ojos y visualiza lo primero que se te ocurra cuando piensas en la palabra MALTRATO.

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Apuesto a que la primera imagen que ha venido a tu cabeza ha sido la de una mujer con un ojo morado o alguna similar. Pero lo peligroso del maltrato es que para llegar a esa imagen se han dado una serie de fases antes que es necesario que, como padres y docentes, conozcamos para poder prevenirlo.
Y es los casos de maltrato adolescente están creciendo en los últimos años. No lo digo yo, lo dice un informe del Observatorio contra la violencia doméstica y de género del Consejo General del Poder Judicial.
¿Qué puedo hacer como madre o docente para prevenir el maltrato? Y, si ya se está dando, ¿cómo debo actuar?
En primer lugar, saber que existe: qué es y cómo se da.
Puede que alguna vez hayamos oído frases como estas de la boca de alguna amiga o conocida:
— Tiene mucho carácter, pero, en serio, es muy buen tío y tiene un corazón de oro.
— A veces se enfada y pierde el control, pero luego se arrepiente y me pide perdón. Es verdad que me ha hecho cosas que yo nunca le haría y, aunque a veces lo odio con todas mis fuerzas, también lo quiero mucho y no me imagino mi vida sin él.
— El pobre tuvo muchos problemas en su infancia y yo puedo ayudarle a superarlos con amor y paciencia.
— Cuando estamos bien, estamos tan bien… Es el amor de mi vida.
— A veces se pone celoso, pero es porque me quiere. Tengo que darle más seguridad, que sepa que puede confiar en mí.
— Casi siempre es culpa mía, que hago un drama por tonterías, parece que me guste enfadarlo.
— Mis amigas no le conocen tan bien como yo, por eso hablan mal de él.

Lucía, 19 años.

Este fragmento, que pertenece al libro “El amor es chulo” de Stéphanié Andugar, es sumamente ilustrador para extraer de él algunas claves para entender el maltrato y, dentro de éste, la más sutil de la violencias, el maltrato psicológico.
☞ Los mitos del amor romántico o todas aquellas creencias que la cultura se ha encargado de transmitir a través del cine, la música… y que tienen como sustrato la necesidad de ser amado, el miedo a perder al otro, la dependencia emocional.
✓ Del “no puedo vivir sin tí” o el “eres mi vida”, poniendo al otro como centro de tu existencia.

✓ Del “eres mi media naranja”, como si no fuéramos ya naranjas completas.
✓ Del “amor todo lo puede”, que entiende que si hay problemas no es amor o peor, que hay que aguantarlo todo por amor.

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Extraído del proyecto de investigación DETECTA 2011 sobre “Sexismo y violencia de género en la juventud andaluza e impacto de su exposición en menores” realizado por Fundación Mujeres.

Y son mitos, porque el amor de verdad:

⇝ no es control, ni posesión. Es disfrutar viendo al otro feliz y realizado.

⇝ no es juicio sino aceptación del otro tal y como es, con sus virtudes y sus limitaciones, pero no puede aceptar la falta de respeto.

⇝ no es renuncia a mi mismo ni a mis sueños, es darle alas a éstos.

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☞ El ciclo de la violencia: Cuando sabemos de un caso de maltrato nos preguntamos ¿por qué sigue con él/ella?, ¿por qué no lo/la deja? Y la respuesta es compleja y es, básicamente, o porque no es consciente de que lo está sufriendo o porque, si lo es, se aferra a la idea de que es una situación temporal que cambiará con el tiempo.
Para entender esto, tenemos que hablar del ciclo de la violencia. Para llegar a situaciones como ésta

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se han dado primero una serie de fases que Leonor Walker describió como:

  1. Fase de calma: no se detectan desacuerdos en la pareja y todo se vive de manera idílica. Se suele corresponder con los primeros meses de relación.
  2. Fase de acumulación de tensión: se dan las primeras confrontaciones porque el agresor empieza a sentirse cuestionado e infravalorado por la víctima si no piensa como él. Entonces surge el maltrato psicológico en forma de sutiles menosprecios, sarcasmo, largos silencios, desvalorización del otro con el objetivo (consciente o no) de desestabilizarlo. Aparece una forma muy sutil y peligrosa de manipulación llamada “luz de gas” (gaslighting) que consiste en hacer dudar a la víctima de su propia percepción de la realidad (“estás loca”), de sus recuerdos (“yo no te he dicho eso nunca”), de su confianza en su círculo de amistades o familiares (“tu amiga/hermana piensa lo mismo que yo de ti”). El objetivo (consciente o no) es que la víctima pierda confianza en sí misma y así pueda controlarla mejor.

La característica principal de esta fase, la causa por la que la situación se perpetúa en el tiempo, es que la víctima empieza a sentirse culpable de la situación (“es cierto que hago cosas que no debería hacer”, “a veces me comporto de manera inmadura”, “soy yo la que lo provoco”…) y por ende tiende a justificar esos ataques (“tiene mucho carácter”, “si no le importara no reaccionaría así”, “ha tenido una infancia difícil”, “está pasando una mala racha en el trabajo, pero pasará”).
3. Fase de explosión: Es una fase corta que supone una “descarga de las tensiones que se han acumulado en la fase anterior” produciéndose las agresiones (físicas, verbales o sexuales) más importantes. La víctima experimenta entonces una sensación de incredulidad inicial y es común que sienta ansiedad, insomnio y que evite contar lo sucedido a sus familiares y amigos.

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4. Fase de luna de miel o arrepentimiento: El agresor se muestra cariñoso, detallista, incluso con los familiares de la víctima, volviendo a parecerse a la persona que era en las primeras fases de la relación. Esto dificulta la salida de ésta del ciclo, pensando que quizá la agresividad haya sido un suceso aislado. Esta fase tiende a acortarse o desaparecer según se sucede el ciclo a lo largo del tiempo.
Después de este periodo de arrepentimiento se vuelve al de acumulación de la tensión y otra vez a la explosión, convirtiéndose así en un círculo del que cada vez resulta más difícil salir.

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Vale, ya sabemos en qué consiste. Ahora bien, ¿cómo podemos prevenirlo entre los más jóvenes?, ¿qué podemos hacer una vez que se está dando?
SI ERES DOCENTE, la educación es el mejor antídoto contra el maltrato. Algunos recursos o actividades que puedes utilizar en tutoría son:
Programa “Ni ogros ni princesas” (pincha aquí para echarle un vistazo) donde se trabajan temas como la autoestima, la igualdad o la educación afectivo-sexual.

Podemos iniciar un debate sobre los elementos del maltrato (culpa, sensación de falta de libertad…) abriéndolo con esta canción La puerta violeta, de Rozalén (pincha para escuchar) ¿De qué habla?, ¿Os habéis sentido alguna vez así?, ¿Cómo creéis que debe ser una relación de pareja?

✓ Visionado de “Pepa y Pepe. La escalera cíclica de la violencia” (puedes verlo aquí), que de pié a iniciar un debate basado los distintos tipos de relaciones.

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SI ERES PADRE Ó MADRE:

  • Presta atención a los roles de género en tu propio hogar: puedes decirle 100 veces a tu prole que hombres y mujeres son iguales en derechos pero si sigues cargando tú con el 80% de las tareas del hogar (y trabajáis ambos fuera de casa), estás perpetuando los roles de género. ¿Sabías que un estudio de Akerlof y Kranton plantea que la desigualdad en el reparto de tareas domésticas en las parejas (cuando los dos trabajan fuera del hogar) se debe a la sensación que experimenta el hombre por la pérdida de “identidad masculina” al realizarlas, por considerarlas tradicionalmente “de mujeres”? Y, ¿qué mecanismos contribuyen a que el hombre se sienta así cuando plancha? Básicamente lo que ha visto en su casa.
  • Aumenta la sensación de control sobre sus emociones: Nadie puede hacerte daño si tú no lo permites. Nadie tiene la capacidad de hacerte sentir bien o mal, sólo tú misma, es tu libertad y tu decisión. giphy

Piénsalo un momento, ¿alguna vez se te ha derramado un vaso de bebida? Seguro que muchas. Y te recordarás en algunas de esas situaciones reaccionando con rabia y maldiciendo y en otras riéndote… El hecho en sí es el mismo, lo que cambia es el contexto y sobre todo, cómo has interpretado esa situación. La idea es que, a veces, no podemos cambiar la realidad de las cosas, pero sí cómo las interpretamos y cómo vamos a actuar al respecto. Es un gran superpoder ¿no? Enseña a tu hijos y a tí misma a salir del rol de víctima.

  • Diversifica sus amistades y sus experiencias. Cultiva sus aficiones y sus diferentes círculos de amistad, así tendrá más pilares a los que agarrarse si alguno les falla. Aplicable para ti misma, si no sabes cómo empezar puedes leer este post (pincha AQUÍ).
  • Facilita la comunicación sin juicios: habla de lo que te ha pasado en el trabajo con tal o cual compañero en lugar de preguntarle directamente y cuando empiece a abrirse, no juzgues, escucha.
  • Sé su mejor apoyo: que sí, que se lo has dicho una y mil veces, que ese chico no le conviene, que no la trata bien… y parece que le da igual o que no te escucha. Sigue ahí, te necesita más que nunca. Tienes que saber que, como dice éste cuento ancestral, “cuando estamos unidos no nos pueden romper” o la unión hace la fuerza. hian-oliveira-614747-unsplash.jpg
  • Cultiva la autoestima, la suya, la tuya. Ya hablamos de la importancia de quererse bien en artículos como éste (pincha AQUÍ para leerlo). Tratamos a los demás como nos tratamos a nosotros mismos y la violencia tiene su sustrato en la falta de amor propio, en el sentirse inferior. Dale a tus hijos alas con historias como éstas, que inciden en la importancia en la confianza en uno mismo. Y si te sientes atrapada en una relación de maltrato, quiérete y HUYE, abre esa puerta violeta.

Y es que, “nunca es demasiado tarde para ser quienes queremos ser, no hay límite en el tiempo, puedes empezar cuando quieras”, que decía Benjamin Button. Y con este mensaje os dejo hasta el próximo post.

 

“Espero que vivas una vida de la que estés orgullosa. Y si te das cuenta de que no es así, espero que tengas el valor de empezar de cero“.

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